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manhatinglesbian:

More people are concerned with why women stay in abusive relationships than why men are abusing women

susemoji:

susemoji:

What if I told you
You read the first line wrong
And then you reread first the line
But there wasn’t anything wrong
But there was with the third one

honestly i hate this post i still get angry asks because of it

yuugimutouandatemu:

beautifulgodzilla:

beautifulgodzilla:

THIS TOOK A FAR DIFFERENT TURN THEN I EXPECTED




IT GOT BETTER

yuugimutouandatemu:

beautifulgodzilla:

beautifulgodzilla:

THIS TOOK A FAR DIFFERENT TURN THEN I EXPECTED

IT GOT BETTER

hachedesilencio:

¿Por qué cada vez hay más obesos? La respuesta convencional a esta pregunta pone siempre el foco sobre los afectados. Comen mucho. No tienen fuerza de voluntad. No hacen ejercicio. Es genético. ¿Pero explica esta lectura el aumento galopante del sobrepeso? ¿Por qué en un mundo lleno de gimnasios, de dietas y de productos light, que lleva 30 años en permanente pelea contra la grasa, la obesidad mata ya a más gente que el hambre? Si es una cuestión de predisposición individual a engordar, ¿por qué la plaga afecta a muchas más personas que en el pasado?

Fed up, un documental estrenado hace unos meses en EEUU que se acaba de lanzar en vídeo, apunta a la industria alimentaria como responsable directo de la epidemia. La película defiende que las grandes marcas de comida han regado sus productos con un ingrediente que intensifica el sabor y logra que sean más placenteros, a la vez que nos crea múltiples problemas de salud: el azúcar.

Fed up, cuyo título se podría traducir como “Hartos”, explica por qué no es lo mismo consumir este azúcar añadido que el natural que contienen algunos alimentos.  Si tomas fruta o verdura, ingieres fibra, y la subida de azúcar es más suave porque no lo absorbes inmediatamente. Sin embargo, cuando bebes un refresco o un zumo, tu páncreas se ve obligado a segregar insulina y el hígado convierte el azúcar en grasa. Los niveles altos de insulina bloquean además la sensación de saciedad (comes más) y te hace sentirte cansado (te mueves menos). Por eso se dice lo de que “una caloría no es una caloría”, o se etiquetan como “calorías vacías” las de los azúcares añadidos.

Los intereses de la industria están fuertemente ligados a que consumamos más cantidad de sus productos, y el azúcar es un ingrediente clave para dar sabor a los alimentos.

Una industria que domina incluso los mensajes de la Casa Blanca, al señalar cómo Michelle Obama cambió su campaña de nutrición por la de hacer ejercicio (Let’s Move) por no entrar en conflicto con las marcas.
Mientras la Organización Mundial de la Salud afirma que no más del 10% de las calorías que se consumen a diario deben proceder de los azúcares, las autoridades sanitarias estadounidenses elevan ese porcentaje hasta el 25% y se prevé que en 2050 uno de cada tres estadounidenses sea diabético.

Esta será la primera generación de niños con una esperanza de vida menor que la de sus padres.

Fuente 1 Fuente 2

hachedesilencio:

¿Por qué cada vez hay más obesos? La respuesta convencional a esta pregunta pone siempre el foco sobre los afectados. Comen mucho. No tienen fuerza de voluntad. No hacen ejercicio. Es genético. ¿Pero explica esta lectura el aumento galopante del sobrepeso? ¿Por qué en un mundo lleno de gimnasios, de dietas y de productos light, que lleva 30 años en permanente pelea contra la grasa, la obesidad mata ya a más gente que el hambre? Si es una cuestión de predisposición individual a engordar, ¿por qué la plaga afecta a muchas más personas que en el pasado?

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Fed up, un documental estrenado hace unos meses en EEUU que se acaba de lanzar en vídeo, apunta a la industria alimentaria como responsable directo de la epidemia. La película defiende que las grandes marcas de comida han regado sus productos con un ingrediente que intensifica el sabor y logra que sean más placenteros, a la vez que nos crea múltiples problemas de salud: el azúcar.

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Fed up, cuyo título se podría traducir como “Hartos”, explica por qué no es lo mismo consumir este azúcar añadido que el natural que contienen algunos alimentos.  Si tomas fruta o verdura, ingieres fibra, y la subida de azúcar es más suave porque no lo absorbes inmediatamente. Sin embargo, cuando bebes un refresco o un zumo, tu páncreas se ve obligado a segregar insulina y el hígado convierte el azúcar en grasa. Los niveles altos de insulina bloquean además la sensación de saciedad (comes más) y te hace sentirte cansado (te mueves menos). Por eso se dice lo de que “una caloría no es una caloría”, o se etiquetan como “calorías vacías” las de los azúcares añadidos.

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Los intereses de la industria están fuertemente ligados a que consumamos más cantidad de sus productos, y el azúcar es un ingrediente clave para dar sabor a los alimentos.

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Una industria que domina incluso los mensajes de la Casa Blanca, al señalar cómo Michelle Obama cambió su campaña de nutrición por la de hacer ejercicio (Let’s Move) por no entrar en conflicto con las marcas.

Mientras la Organización Mundial de la Salud afirma que no más del 10% de las calorías que se consumen a diario deben proceder de los azúcares, las autoridades sanitarias estadounidenses elevan ese porcentaje hasta el 25% y se prevé que en 2050 uno de cada tres estadounidenses sea diabético.

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Esta será la primera generación de niños con una esperanza de vida menor que la de sus padres.

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Fuente 1 Fuente 2

taylorswift:

I was proud of the simple fact that I somehow avoided a major embarrassment in this moment.

taylorswift:

I was proud of the simple fact that I somehow avoided a major embarrassment in this moment.

taylorswift:

"I’m dancing on my own//I make the moves up as I go."